DAT.- Recientemente, a través de sus plataformas digitales, Tarek William Saab compartió una reflexión profunda sobre su origen y el sentido de su vocación creadora. El poeta nacido en El Tigre, Anzoátegui, en el año 1962, asegura que su vida ha seguido un «sendero» marcado desde el amanecer de su existencia, destinado a un renacimiento constante.
En su mensaje, el autor resalta que su viaje personal ha estado definido por haber dedicado la mayor parte de sus años a la poesía y la creación literaria, elementos que han construido y recreado su historia en esta tierra. Siempre fiel a los designios de su generación, el escritor subraya que nació en medio de una década inolvidable, llena de sueños e ideales por conquistar un entorno social más equilibrado y justo.
La publicación revela una faceta íntima que vincula sus vivencias juveniles con su consolidación actual como literato de proyección global. Saab describe su trayectoria como una «mística vocación» entregada al arte de transmitir sentimientos y memorias a un público que califica de entrañable. A través de este testimonio gráfico y textual, busca reafirmar que la literatura no es solo una actividad complementaria, sino la fuerza que ha dado forma a su paso por el mundo. Con este recuento, se abre una ventana a las influencias que marcaron su pensamiento desde sus primeros años en el oriente del país hasta su formación académica superior en la región andina.
Formación mística entre clásicos y vanguardias
Dentro de sus evocaciones, Tarek William Saab recuerda con especial detalle sus días de adolescencia juvenil en la calle Bolívar. Allí, los dueños de la Librería Tixi le permitían revisar durante horas sus «armarios de joyas escriturales». Según el relato, el joven lector solía quedarse despierto en la casa de sus padres hasta el amanecer, entregado de manera mística a la lectura de los clásicos griegos y de pensadores fundamentales como Nietzsche. Esta búsqueda intelectual también incluyó la filosofía orientalista, destacando obras como el ‘Siddhartha’ de Hermann Hesse o las enseñanzas del Tao, textos que sembraron en él una visión particular de la existencia y el proceder ético.
LEA TAMBIÉN | Tarek William Saab: ¡La palabra como escudo y destino!

En medio de este proceso de aprendizaje, Tarek menciona que la poesía de autores como Roque Dalton, Pablo de Rokha y Eduardo Sifontes también jugaron un papel crucial en su formación. Estas influencias recrearon en él un viaje simbólico hacia la Mérida de los años 80, donde soñaba en la Escuela de Letras de la Universidad de Los Andes (ULA). Fue en ese ambiente académico y bohemio donde comenzó a «inventar un mundo de versos libres como las hojas que el viento hace volar». Esta etapa universitaria consolidó su decisión de existir rodeado de desafíos creativos y de apostar por una voz propia en el panorama de las letras venezolanas.
Cifras y legado de una vida literaria
El balance que ofrece el escritor sobre su carrera es contundente y se apoya en una producción constante que ha traspasado las fronteras nacionales. Con la siembra y posterior cosecha de su trabajo, ha logrado escribir y publicar 16 libros a través de 37 ediciones y reediciones, las cuales han sido editadas en 11 países diferentes. Además, su obra ha sido traducida a cinco idiomas, lo que refleja una mística vocación orientada a transmitir emociones humanas y trascendentales a nivel global. Para el autor, haber alcanzado una «bella vida literaria» es el resultado de un largo viaje que guarda un «aura única e irrepetible».
Este recorrido no solo se limita al ámbito de las publicaciones, sino que busca impactar en su desarrollo como ser humano integral. El poeta afirma que su búsqueda constante es la de ser un «mejor ciudadano, mejor hijo y mejor padre de familia», guiado por la brújula del Noble Sendero Óctuple, concepto derivado de la filosofía budista. Esta disciplina espiritual le permite transitar la realidad a través del buen proceder y el recto comportamiento. De esta manera, el escritor se posiciona como un hombre que ha logrado vencer las hostilidades del entorno mediante la mística de su proceder cotidiano y su entrega absoluta al ejercicio del pensamiento crítico.
Hacia el cierre de su mensaje, Tarek William Saab destaca que la verdadera recompensa de este largo camino es el logro de una historia coherente y significativa. Asegura que, en este escenario, la envidia queda derrotada por la magia de la obra persistente. Para el autor, el triunfo final radica en la trascendencia de su palabra, la cual permanece inalterable ante el paso del tiempo. El poeta concluye su reflexión reafirmando que la magia de su creación literaria y su compromiso con la poesía constituyen el legado definitivo de su tránsito vital, una historia que se escribe día a día entre versos y reflexiones profundas.
(Con información de Tarek William Saab)

