Cómo la sequía podría hacer más resistentes a las bacterias frente a medicamentos

Un equipo de investigadores publicó en la revista científica Nature Microbiology un trabajo que vincula la sequía con el aumento de la resistencia bacteriana a los antibióticos. El estudio, basado en análisis de suelos y tendencias climáticas, indica que la falta de agua en el entorno acelera la competencia entre bacterias y eleva la aparición de genes de resistencia. El fenómeno preocupa especialmente en países como el Reino Unido, donde los modelos climáticos pronostican veranos más calurosos y secos en las próximas décadas.

Según los científicos, los suelos secos crean bolsas aisladas donde las bacterias se agrupan y compiten por recursos, produciendo más antibióticos naturales y desarrollando defensas para sobrevivir. Según explicó Manal Mohammed, profesora titular de Microbiología Médica en la Universidad de Westminster, a la revista de investigación The Conversation, este proceso favorece la transferencia horizontal de genes, mecanismo por el cual las bacterias intercambian material genético que puede incluir resistencia a los fármacos. De acuerdo con el estudio, algunos de estos genes ya se hallaron en bacterias que provocan infecciones en humanos, lo que sugiere una conexión evolutiva entre el ambiente y los hospitales.

La sequía actúa como un acelerador en la carrera armamentística bacteriana, según Mohammed. Cuando el suelo pierde humedad, los nutrientes escasean y la competencia se intensifica, estimulando la aparición de mecanismos de defensa más sofisticados. Este fenómeno no significa que las superbacterias surjan directamente en hospitales por efecto del clima, pero sí que el cambio ambiental agrava un problema sanitario ya existente.

Infografía mostrando la relación entre sequías y superbacterias. Incluye un sol, suelo agrietado, diversas bacterias y un edificio de hospital.El análisis científico encontró que la competencia entre bacterias en suelos afectados por sequía estimula mecanismos evolutivos que pueden dificultar el tratamiento de infecciones en humanos, subrayando la importancia de la vigilancia ambiental (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con el trabajo publicado, las regiones más secas del planeta presentan índices más altos de infecciones resistentes a los antibióticos, incluso después de ajustar por factores como el acceso a la atención médica y la riqueza. Las bacterias del suelo, como Klebsiella pneumoniae y Pseudomonas aeruginosa, parientes cercanas de patógenos hospitalarios, se encuentran entre las más afectadas por este proceso.

La transferencia horizontal de genes facilita que las bacterias ambientales compartan información genética con bacterias patógenas. Esto puede dificultar el tratamiento de infecciones, ya que los mecanismos de resistencia evolucionados en el ambiente pueden pasar a bacterias que afectan a los humanos. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) ya se enfrenta a infecciones que no responden a antibióticos convencionales, obligando a utilizar medicamentos de último recurso.

La Organización Mundial de la Salud considera la resistencia a los antimicrobianos una de las mayores amenazas para la salud pública mundial. El cambio climático, al intensificar las sequías y modificar los ecosistemas, añade un nuevo desafío a la lucha contra las infecciones resistentes.

Imagen de microscopía conceptual con bacterias azules y verdes estilizadas en un fondo oscuro. Algunas bacterias tienen un resplandor digital y estructuras moleculares brillantes.Expertos advierten que la intensificación de las sequías, resultado del cambio ambiental, eleva el riesgo de aparición de superbacterias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hasta ahora, los esfuerzos para combatir la resistencia a los antibióticos se han enfocado principalmente en reducir su uso en medicina y agricultura. Sin embargo, los expertos insisten en que el ambiente y el clima deben incorporarse a las estrategias de prevención. El concepto de “Una Salud” —que integra la salud humana, animal y ambiental— se vuelve esencial para entender y abordar el problema.

La sequía, al transformar el suelo y las dinámicas bacterianas, puede aumentar la presión evolutiva sobre los microorganismos y acelerar la aparición de genes resistentes. Este hallazgo refuerza la necesidad de monitorear los cambios ambientales y anticipar los riesgos sanitarios derivados del cambio climático.

Los autores del estudio, según explica Mohammed, concluyen que la vigilancia microbiológica de los suelos y el control del uso de antibióticos deben ir de la mano con políticas ambientales que mitiguen los efectos de la sequía. Recomiendan fortalecer la cooperación internacional y la investigación interdisciplinaria para anticipar y contrarrestar la expansión de la resistencia antimicrobiana.

Amplio paisaje árido estadounidense con suelo seco y agrietado, vegetación dispersa y montañas al fondo bajo un cielo azul despejado.La escasez de agua en el entorno acelera el desarrollo de defensas bacterianas, lo que aumenta la probabilidad de que genes resistentes lleguen a microorganismos patógenos(Imagen Ilustrativa Infobae)

El monitoreo de los suelos y de las bacterias ambientales es clave para identificar nuevas amenazas antes de que lleguen a los hospitales. Los científicos advierten que, a medida que las sequías se vuelven más frecuentes y severas en el Reino Unido y otras regiones, será necesario observar de cerca lo que ocurre debajo de nuestros pies.

La resistencia a los antibióticos ya causa millones de infecciones difíciles de tratar cada año. El nuevo estudio subraya que el cambio climático no solo afecta la agricultura, el agua o la biodiversidad, sino que también puede influir de manera directa en la salud humana a través de mecanismos invisibles y complejos, como la evolución bacteriana en el suelo.

La integración de la salud ambiental en las políticas sanitarias es una prioridad para evitar que la resistencia a los antibióticos se convierta en una crisis aún mayor en el futuro. El trabajo de Nature Microbiology marca un paso importante en la comprensión de este fenómeno y en la búsqueda de soluciones que incluyan tanto a los sistemas de salud como a la gestión del clima y el entorno.

por INFOBAE

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